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Las vivencias de Astrid Lander al recorrer la milenaria travesía se recogen en el poemario que presentará este viernes

La actividad será en Universidad del Sagrado Corazón y se inserta en el calendario de la serie “Entre mares”, que el capítulo del PEN Club local dedica este año a los creadores venezolanos.
Por Tatiana Pérez Rivera / elnuevodia.com
A San Juan llegó bañada por la lluvia que nos dejó Ana y la poeta venezolana Astrid Lander la recibe como una bendición “porque el agua santifica”.
Vino a presentar su poemario “Buen camino, hacia el Camino de Santiago”, que recopila vivencias a lo largo de su peregrinación por el famoso trecho que culmina al norte de España y que desde hace miles de años atrae a cientos de visitantes de todas edades, procedencias y con metas diversas.
La actividad “Camino y un diálogo abierto con la escritora y poeta venezolana Astrid Lander”, que incluirá lecturas del poemario así como la presentación de imágenes fotográficas, tendrá lugar este viernes 21 de agosto, a las 6:30 p.m., en la Sala de las Artes B, de la Universidad del Sagrado Corazón, en Santurce.
La misma es abierta al público general y se inserta en el calendario de la serie “Entre mares”, que el capítulo del PEN Club local dedica este año a los creadores venezolanos.
Treinta y dos días caminó a pie -y acompañada de su mochila azul- por el famoso Camino de Santiago de Compostela la autora de “La distancia por dentro” y “Se es, poemas novelados”.
“Cuando terminé aprendí, entre otras cosas, que tenía que comenzar el camino otra vez”, reflexiona sobre el futuro la autora caraqueña, “pero no puedo aspirar a lo mismo. Tengo miedo de la repetición, lo que quiero es vivirlo y sentirlo de nuevo”.
El viaje desde Roncesvalles a Finisterre le permitió lograr cosas que anhelaba, como escucharse en el silencio.
“Esta peregrinación se torna en una necesidad, hay una soledad forzosa y uno queda con el contacto con uno mismo, lo que no te permite la vida diaria. Entonces, más allá del paisaje que es hermoso y que está delineado por la vía láctea, uno logra una experiencia trascendental. Yo caminé, recé, lloré y reí”, relata Lander, quien el pasado año fungió como anfitriona al presidir el VIII Encuentro Internacional de Escritoras, celebrado en Caracas.
Jura que no se había percatado de que por el camino no sólo movía los pies, sino también el lápiz que llevaba en la mano.
“¿Cómo puedes escribir y caminar a la vez?, me cuestionó otro caminante y entonces me di cuenta de que estaba haciendo anotaciones. De ahí salen muchos de los poemas. El título, ‘Buen camino’, es el saludo que se comparte a lo largo del trayecto, es lo que te dirán otros caminantes no importa si son alemanes, ingleses o brasileños”, explica Lander.
No se considera fotógrafa profesional, sino que el impresionante paisaje que inquietaba su vista “era muy fácil de registrar aun con una cámara desechable”.
Capturada quedó la niebla y las montañas como también templarios, hórreos, vacas peregrinas, puentes y hasta el marcador de la anhelada meta: Finisterre o fin de la Tierra donde encontró el mar y un faro.
Las imágenes se suman a la presentación poética que realizará Lander. “Es una especie de poesía intervenida”, explica sobre el proyecto visual de ocho minutos de duración. “A cada verso le corresponde una fotografía que pueda serle afín. Me gusta mucho esa fusión. En el 1997 hice lo mismo con mi poemario ‘AzuLejos’.
La palabra sabe que no debe sentirse celosa de la imagen en el mundo de la creadora venezolana. Lander le asegura siempre un sitio preferencial. “Siempre queda en primer lugar, insisto en la fuerza de la palabra. Quiero desafiar eso de que una imagen vale más que mil palabras”, subraya.
Entre otros proyectos, Lander continúa manejando una antología en verso de poetas puertorriqueñas como la que realizó en su país y la cual reúne cien versos de poetas de diversas generaciones en un cuerpo poético único.
“Aquí hay una libertad creativa envidiable que estoy apreciando en tantos poemas de escritoras puertorriqueñas que estoy leyendo”, dice.
Un relámpago luminoso que inesperadamente cae sobre la laguna del Condado roba la atención de Lander. “¡Qué belleza!”, celebra sin prisa el inolvidable espectáculo con que la recibió San Juan.
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